Macías, Figura de Trascendencia

Por Luis HERNANDEZ

A toda costa, sin límites y por el deseo de trascender, Arturo Macías sigue jugándose la vida: la ha hecho en México, y ahora va tras España, con una oreja cortada en Valencia, ganada en intercambio con el toro de Valdefresno. El se la arrancó, mientras se lleva en recuerdo, cornada en el muslo derecho y partida de oreja derecha.
No me canso de admirar su determinación para mantenerse en figura del toreo, plenamente mentalizado, tal y como entendiera que para ser alguien en la fiesta habría que dar todo a cambio.
Y así lo sigue haciendo.
Fue el 21 de mayo del 2006, cuando al confirmar alternativa en la plaza México, quiso dejar el anonimato, después que en su propia tierra y feria, Aguascalientes en la De San Marcos, le dieron intrascendente alternativa, un año antes.
Ahí comprendió Arturo el valor de distinguirse por sobre los demás, y así inició el camino, con un resonante triunfo, por la catadura del toro, “Don Palillo” de Barralva y por el riesgo implicado.
La faena la inició de rodillas. Y al intentar el primer muletazo, trastabilleó; sin embargo el pundonor le incorporó, instantáneamente, y a correr la mano por derecha, con su respectivo remate y su natural expresión de gusto.
Más tarde vendría la satisfacción, al depositar la espada entre la enorme cuna del enarbolado castaño, valiéndole las dos orejas y la fiesta hidrocálida, prolongada al siguiente día, frente a la Catedral.
Ahí revivía momentos que no se cambian por nada. Era el personaje central en plena plaza de Armas, mientras vertía conceptos para un servidor, previo planteamiento del director de Cable Canal, Ramón Avila “Yiyo”.
Naturalmente estaba contento, pero no quería ser “Cabeza de Ocho de un Día”.
Y prueba a prueba fue entregando similares rendimientos Macías, con “El Pana”, “El Fandí”, César Rincón, “El Juli”, Enrique Ponce y José Tomás.
Alternantes del momento en la propia plaza México, de donde no sale a pie.
Ya son cuatro años de presentaciones como figura en el coso de Insurgentes. Y cuando menos lo esperaba, lo dejan fuera de la próxima Feria de San Marcos, quesque para que se concentre en España.
Esa cornada, símbolica, no le hizo mella; cala la carne, pero la coraza sigue inerte.
Y a lo mexicano, del bueno y grande, como Rodolfo, estatuario, quita por Gaoneras en su presentación valenciana.
!Ahhh¡
Y de nueva cuenta, rodillas en tierra, para sumbarse al toro con la valiente muleta, impregnada del carácter Macías. Y también de pie, asombro de un sensible público ante un desconocido torero.
Por derecho, sin importar el reto. Entera que parte carnes por cornada que las abre, y de paso sangre en la oreja derecha del torero.
Taleguilla abierta a filo de diamante, pende como tela de una sola pieza de lado, mientras en el otro, queda sujeto el deseo de exposición, que aprieta la firmeza de un torero, Arturo Macías.
Ni cuando sonrie le duele.
Hay triunfo de por medio, el primero. Y va por más.

~ por ciudadtaurina en marzo 14, 2010.

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