Bolivar “Tragó”, sin Espada

Por Luis HERNANDEZ

A un espadazo de “tragar” el banquete completo se quedó el colombiano Luis Bolivar, para salir triunfante del último festejo de Temporada Grande; esa traición que le jugó la suerte suprema se quedó en las dos únicas salidas al tercio, este domingo en la plaza México.
Humberto Flores, pitos y silencio. Y Víctor Mora, aviso en cada toro.

Y sí, tragar (pasar amarga saliva) era el ofrecimiento de los seis toros de Barralva, desde la enarboladura, presencia y catadura.

Confirmó alternativa Bolivar con “Madrilisto” y al descubrir su arranque de largo, desde el punto central del ruedo se ajustó en tres estaturarias Chicuelinas en quite. Y en el mismo punto de cite, inició con Cambiados la faena y, a pesar de la reducción de embestida le plantó, en un palmo de terreno, sobervio Trincherazo.

Por derecha ligó dos tandas, pero en cuanto se pasó la muleta al lado contrario se acabó el buen juego, pese a ello, pinchazo y entera caída valieron la salida al tercio.

Esa tónica de aguantar en los medios, el llamado campo abierto, era la base para lograr las faenas. Humberto, después de salida al tercio de Gerardo Angelino por cuarteos vistosos, trazó un par de tandas por derecha y nada más, pues el toro se le fue pa’rriba, llevándose arrastre lento y pitos para el torero.
Su segundo tumbó a Ricardo Morales, pues empujaban desde el tercio y más cuando ganaban los medios. Flores le pudo en tres tandas por derecha y hasta ahí. Tres viajes con la espada. Silencio y aplauso en el arrastre al toro.

A Mora lo despertó “Clavellino” al empalarlo, así pasó de la duda a la decisión y porfiando trazó los tres naturales más templados de la tarde. Con su segundo, el más cornalón, no encontró el hilo del planteamiento; vamos hasta en dos ocasiones marró con la espada. Avisado en su lote.

“Farolero” enfrontiló al “Williams” dejando ver su poder de violencia desde el tercio de banderillas. El reto lo aceptó Bolivar y con series por derecha, eléctricas, pero siempre en ritmo, se hizo del toro.

Sus largos remates con el pase de Pecho enriquecieron los muletazos en redondo. Por izquierda nada quiso el toro y a seguir tragando. Dos tandas más y cuando ya tenía el triunfo en la bolsa, un espadazo atravezado, le quitó el dulce sabor a miel.

Aún así, la entera y descabello, en nada borraron lo afrecido a base de valor y aguante, aunado al entendimiento, lección barralvense para arrancar orejas.
La fiesta es de toros, reto de los toreros. Esta vez admirados por unos tres mil espectadores.

~ por ciudadtaurina en marzo 7, 2010.

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